viernes, 20 de agosto de 2010
Una verdad... patrañas de la vida.
Quimeras de sueño agotandose en mi obscuridad infinita. Tú, parada frente a mí, y yo sin verte... No debo erectar mis labios en todas las flores virginales que se me acercan, como una abeja, buscando un nectar para sobrevivir ante una cruda vida muy hoztil e imperialista, sin embargo, lo hago... Es que nose lo que es el amor, ni siento miedo del peligro, ni de mi pronta muerte, pero es imposible evitar, el demostrar terror, cuando el frio recorre mi cuerpo, llegando a mi tibio corazón, que protegiendolo con una dura armazón de hielo termina congelandolo, en un mundo abundante de inosencia, donde nadie sabe donde va, donde la maldad es poca, pero se expresa en un colosal cantidad. ¿Qué puede hacer un cuerpo con tan inconmensurable miedo en el alma?, ese terror de ser por siempre un ignorante del amor, pero erudito de la pasión, sin encontrar el cariño y ternura, de una persona que si puedes apreciar y proteger....
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